segunda-feira, julho 23, 2007

El ojo de la cerradura

No podría llegar aunque camine mucho.
Todo, absolutamente todo, es horizonte.
El movimiento de tus párpados me aleja.
Busco y te escondes,
Lanzo al agua una piedra
Y no se rizan las ondas,
Vuelvo donde tú estás
Y pasamos sin vernos,
Nada busco en ti que no sea mío.
¿Dónde apacientas tus rebaños?
Abro una puerta y otra puerta se cierra.
En esta habitación tu giras y yo giro,
No hemos dejado de perseguirnos,
De mirarnos por el ojo de la cerradura.

- Vilma Vargas Robles

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